Cariló

Historia de Cariló

En 1918 comenzó Héctor M .Guerrero, el proyecto de forestar los médanos. Primeramente arrancó desde tierra firme y luego fue haciendo una senda forestada, lo que es hoy la avenida Constancia, hasta llegar a orillas del mar, trabajo que le llevo casi 10 años.Para lograrlo ensayó infinidad de alternativas.

 

Experimentó diferentes técnicas y probó con distintas variedades de plantas, pastos, y cañas, entre ellas un pasto importado de África que resultó muy positivo en este tipo de arena.

 

Con esta experiencia, se avanzó sobre ambas márgenes, primero al sur, luego al norte. Plantando de 400.000 a 500.000 ejemplares al año, por fin pudo llegar al mar.

 

Su gusto era diseñar un parque con la mayor cantidad de variedades posible, donde primara el criterio de armonía y gusto por la naturaleza, más que un criterio comercial.

 

En 1918 esta parecía la idea de un loco. Las pocas personas que se dedicaban a forestar, lo hacían en tierra, nunca en arena. Y menos aun tratándose de arenas expuestas a tantos vientos y con tantas plagas.

 

Las plantas se compraban en diferentes lugares del país y del mundo. Llegaban por ferrocarril a la Estación Juancho, frente a la entrada de la estancia Charles, donde se ubicaban en el vivero, a 25 kilómetros de los médanos.

 

Luego se transportaban con panes de tierra a través de los montes y lagunas en unos carretones o chatas tirados casi siempre por siete caballos.

 

Recién en el año 1940, comenzó a tener idea de lo que había logrado y lo transmite en esta carta enviada a sus hijos que habían viajado por trabajo al exterior:

 

...” Plantaciones de los Médanos: Aunque estaba en el programa de VDS, estudiar este asunto un poco de paso, creo
que tendrán que arreglárselas como para tener tiempo de hacer un estudio bien a fondo del asunto. Este problema
es de gran importancia para mi y le estoy prestando cada vez más atención. El asunto plantación de los médanos va
tomando cada día más importancia y espero que con la ayuda de Uds pueda realizar lo que yo creo será “La obra
de mi vida” ello siempre que el consabido Señor del cielo no se oponga.

 

 

En 1941 Héctor M. Guerrero contrató al Arquitecto Santiago Sánchez Elía para que proyectara un loteo residencial.

 

Con un equipo de profesionales relevó durante tres años los médanos y la plantación. Así llegó a una propuesta de amplios lotes sin medianeras y calles que seguían el contorno de los terrenos, para lograr una baja densidad de población y alta calidad urbanística, con absoluto respeto por el bosque que se estaba logrando.

 

Es importante ver lo que se logra con el trabajo, cariño y esfuerzo que nos permite disfrutar hoy del bosque y el mar en armonía con el hombre.

 

 

 

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